COMBATIR LA CELULITIS Y LA OBESIDAD.
TERMOTERAPIA –RAYOS INFRARROJOS y ELECTROTERAPIA.
Pocos agentes terapéuticos en la historia de la medicina han sido tan continua y universalmente empleados como el calor.
Incluso muchas enfermedades internas se curaban con causticaciones de determinadas zonas cutáneas:
El sol y la arena caliente han gozado siempre de la fiabilidad de los pacientes que recurrían a ellos para encontrar alivio a sus males. En este último siglo se han realizado estudios y valoraciones científicas sobre el empleo de estos medios naturales: la climatología y la hidrología médica son las ciencias que se ocupan de los efectos biológicos y terapéuticos del sol y de las aguas termales.
Los rayos infrarrojos dan origen a los efectos térmicos más consistentes, de aquí su identificación como rayos calóricos.
Desde el punto de vista biológico “los rayos infrarrojos poseen una acción microvasculocinética, que se traduce en un aumento de la cantidad de sangre que irriga un distrito cutáneo”.
Una activación del microcírculo significa un incremento de la aportación sanguínea que promueve un aumento de suministro de sustancias nutrientes y de oxígeno, así como con una eliminación más rápida de los subproductos metabólicos tóxicos, como una optimización del metabolismo oxidativo de los ácidos grasos, electivamente en la zona sometida al efecto de los infrarrojos. En la práctica común deportiva aeróbica transcurren más de treinta minutos antes de que se active el consumo de ácidos grasos, el carburante consumido por trabajos de media intensidad y larga duración. Los rayos infrarrojos movilizan hacia la sangre en el más breve tiempo posible, a los ácidos grasos que serán utilizados por el músculo para trabajar en aerobiosis, desde cualquier parte que procedan. Esto conllevará un consumo de grasa en la zona de tejido adiposo que electivamente se desea tratar para obtener su reducción y un aumento de las masas musculares sometidas a actividad.
Se supone que la exposición a los rayos infrarrojos actúa directamente sobre los adipocitos y sobre el consumo de oxígeno durante el trabajo muscular. Esta acción metabólica se explica a través de la exaltación de los citocromos a nivel mitocondrial, es decir la “central energética de las células”.
La electroestimulación se trata de corrientes excitomotoras de frecuencia media que, respecto a las de baja frecuencia, permiten un significativo potenciamiento muscular con máximo efecto tetanizante y mínima fatiga del músculo, mediante tiempos de estimulación relativamente breves. Respetando plenamente las características electroquímicas y electrofisiológicas del músculo están destinadas a recuperar el tono y el trofismo muscular devolviendo el tono, fuerza y plasticidad al músculo.
La combinación de infrarrojo y electroestimulación, dan lugar a una excelente herramienta para combatir tanto la celulitis como la obesidad, obteniendo resultados
rapidos y duraderos.